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Evangelio del día

Cuaresma, domingo 2ª semana

Su rostro resplandeció como el sol

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (17, 1-9)

n aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta.

Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.

Pedro, entonces tomó la palabra y dijo a Jesús:
—Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:
—Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle.

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.

Jesús se acercó y tocándolos les dijo:
—Levantaos, no temáis.

Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
—No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.

***

Que bien estoy aquí... contigo, hablándote ,escuchando,descansando en Ti. Me espera la cocina, el ajetreo ...el golgota de cada día. Tomó fuerzas de la oración y bajo, Contigo, Tu comigo en el día a día. ! Que bien estoy aquí! en lo ordinario... no estoy sola.